lunes, 25 de noviembre de 2013

Catastrofe natural.

Mónica, caminaba por un bosque cuando, de repente el día se apagó, el Sol dejó de lucir a pleno día. Mónica pensó y dijo:
-¡No puede ser!-
No tardaron en salir de sus madrigueras los animales del lugar, todos corrían asustados por el hecho de que el Sol se apagara, y no volviera a lucir. Mónica los intentó tranquilizar con unas palabras:
-Creo que podemos solucionarlo, pero necesito vuestra ayuda-dijo Mónica con voz esperanzadora.
Los animales asintieron con la cabeza. Mónica pensó que si una lámpara se encendía con una bombilla, porque no iba a funcionar con el Sol, corrió hacia su casa y le preguntó a su madre que dónde estaban las bombillas, y su madre le dijo:
-Toma estas de bajo consumo que contaminan menos-
Ella le dio las gracias y regresó al bosque. Todos los animales la esperaban atentos. Ella intentó colocar las bombillas en el Sol pero, no llegaba. Siguió pensando y pronto le vino una idea a la cabeza; cada año sus padres la preparaban una tarta y la iluminaban con velas. Entonces regresó a su casa y le pidió a su madre velas y ella dijo:  
-Toma estas del año pasado.-
Ella le volvió a dar las gracias y regresó al bosque. Intentó poner las velas en el Sol pero, tampoco pudo colocarlas. Estaban desesperados, algunos eran los animales precavidos, que iban buscando a sus familias entre los animales, para irse de aquel bosque, hacia otro bosque, que estuviera en un lugar más caluroso. Otros animales permanecían en el bosque, con la esperanza de que Mónica encontrara la solución, pero Mónica por más que pensaba no encontraba la solución, miró a los animales y corrió a su casa, cogió el botiquín de emergencias. Volvió al bosque y preguntó a los animales que si estaban heridos, ellos asintieron con la cabeza y ella sonrió, cogió el botiquín y fue curando a los animales uno a uno. Primero curó a la ardilla Maravilla, que tenía la pata mal; después curó al pájaro Colorín, que tenía el pico malherido; luego a la tortuga Topita, que tenía el caparazón infectado de gérmenes y así fue uno por uno. Mientras, Mónica seguía pensando en una solución para despertar al Sol. Los animales recuperándose gracias a Mónica, volvían a sus madrigueras a por un poco de comida. Mónica pensó y la idea llegó a su cabeza, mirando a su alrededor confirmó su idea, el bosque estaba talado, no había ni una árbol, las pocas hojas que quedaban en el suelo estaban amarillas y secas, y los troncos caídos servían de madrigueras a algunos animales del bosque. Mónica dijo en voz alta:
-Tengo una idea al ver este bosque he sentido tristeza y he pensado que plantando árboles y flores podríamos despertar al Sol.-
Los animales pensaban que era buena idea y se pusieron en marcha, empezaron por las flores, las plantaron de todos los colores rojas, verdes, azules, naranjas, amarillas… Siguieron con los árboles de copa alta y frondosa, de una hoja verdosa. Cuando terminaron adornaron las madrigueras con plantas y flores. Al terminar, se empezó a ver una luz y el Sol despertó.

Nota: Con este texto me presenté al XV Certamen Infantil de Cuentos y Relatos de la Feria del Libro 2011 de Navalmoral de la Mata, en la categoría C y obtuve el 1º premio.

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