jueves, 28 de noviembre de 2013

Todos iguales.

En la Tierra,
clones iguales,
todos unidos,
para formar la unidad.

Negros,
blancos y
amarillos,
bajos, altos,
en igual.

En barcos,
en aviones,
en trenes,
nos podemos encontrar.

Inmigrantes,
emigrantes,
todos iguales,
todos unidos,
en un mundo global.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

El sonido "Din Don"

Din, don
suenan la campanas,
din, don
suena el despertador,
din, don
¿quién llama?,
¿es un gato o
un ratón?

Caperucita Roja.

Una señorita,
muy  guapa y refinada,
lleva una cestita,
con una manzana,
se la lleva a su abuelita,
que vive en la montaña,
con un lobo se encuentra
y corre asustada.
Lleva una caperuza,
de terciopelo y lana,
una caperuza roja,
muy suave y entallada.

Pajarito de papel.

Vuela por el cielo,
roza por el suelo,
surca el mar entero,
y ni se inmuta al tocar el hielo,
es de papel maché,
muy suave y coqueto,
trata siempre con respeto
vuela pajarito,
que te lleve el viento.


lunes, 25 de noviembre de 2013

Catastrofe natural.

Mónica, caminaba por un bosque cuando, de repente el día se apagó, el Sol dejó de lucir a pleno día. Mónica pensó y dijo:
-¡No puede ser!-
No tardaron en salir de sus madrigueras los animales del lugar, todos corrían asustados por el hecho de que el Sol se apagara, y no volviera a lucir. Mónica los intentó tranquilizar con unas palabras:
-Creo que podemos solucionarlo, pero necesito vuestra ayuda-dijo Mónica con voz esperanzadora.
Los animales asintieron con la cabeza. Mónica pensó que si una lámpara se encendía con una bombilla, porque no iba a funcionar con el Sol, corrió hacia su casa y le preguntó a su madre que dónde estaban las bombillas, y su madre le dijo:
-Toma estas de bajo consumo que contaminan menos-
Ella le dio las gracias y regresó al bosque. Todos los animales la esperaban atentos. Ella intentó colocar las bombillas en el Sol pero, no llegaba. Siguió pensando y pronto le vino una idea a la cabeza; cada año sus padres la preparaban una tarta y la iluminaban con velas. Entonces regresó a su casa y le pidió a su madre velas y ella dijo:  
-Toma estas del año pasado.-
Ella le volvió a dar las gracias y regresó al bosque. Intentó poner las velas en el Sol pero, tampoco pudo colocarlas. Estaban desesperados, algunos eran los animales precavidos, que iban buscando a sus familias entre los animales, para irse de aquel bosque, hacia otro bosque, que estuviera en un lugar más caluroso. Otros animales permanecían en el bosque, con la esperanza de que Mónica encontrara la solución, pero Mónica por más que pensaba no encontraba la solución, miró a los animales y corrió a su casa, cogió el botiquín de emergencias. Volvió al bosque y preguntó a los animales que si estaban heridos, ellos asintieron con la cabeza y ella sonrió, cogió el botiquín y fue curando a los animales uno a uno. Primero curó a la ardilla Maravilla, que tenía la pata mal; después curó al pájaro Colorín, que tenía el pico malherido; luego a la tortuga Topita, que tenía el caparazón infectado de gérmenes y así fue uno por uno. Mientras, Mónica seguía pensando en una solución para despertar al Sol. Los animales recuperándose gracias a Mónica, volvían a sus madrigueras a por un poco de comida. Mónica pensó y la idea llegó a su cabeza, mirando a su alrededor confirmó su idea, el bosque estaba talado, no había ni una árbol, las pocas hojas que quedaban en el suelo estaban amarillas y secas, y los troncos caídos servían de madrigueras a algunos animales del bosque. Mónica dijo en voz alta:
-Tengo una idea al ver este bosque he sentido tristeza y he pensado que plantando árboles y flores podríamos despertar al Sol.-
Los animales pensaban que era buena idea y se pusieron en marcha, empezaron por las flores, las plantaron de todos los colores rojas, verdes, azules, naranjas, amarillas… Siguieron con los árboles de copa alta y frondosa, de una hoja verdosa. Cuando terminaron adornaron las madrigueras con plantas y flores. Al terminar, se empezó a ver una luz y el Sol despertó.

Nota: Con este texto me presenté al XV Certamen Infantil de Cuentos y Relatos de la Feria del Libro 2011 de Navalmoral de la Mata, en la categoría C y obtuve el 1º premio.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Narraciones cortas.

Al levantarme sentí un escalofrío que me recorría todo el cuerpo, de pies a cabeza. Me dolía mucho la cabeza: y mis pies congelados parecían romperse en mil pedazos. A veces me costaba tanto levantarme por la mañanas... Miré por la ventana, tan sólo se veían nubarrones grises que se unían en los destellos de los relámpagos. Olvidaba que era Navidad; tocaba cena navideña aquella noche, o eso pensaba yo. Bajé las escaleras, y al llegar al quinto escalón un resbalón tonto me hizo caerme. Mi madre vino corriendo a por mí. Pero yo no necesitaba ayuda, estaba bien, no me había hecho nada. Lo primero que me soltó mi madre cuando supo que estaba bien fue: "Esta noche no hay cena. Tus tíos no pueden venir, y tus primos tienen trabajo." Desilusionada terminé de bajar las escaleras y sonreí a mi hermano pequeño Joe que estaba sentado en el último escalón jugando con unos muñecos.
Más tarde, cuando me había hecho a la idea de que iban a ser las peores navidades de mi vida, volví a mi cuarto para vestirme y marcharme al centro comercial. Le dije adiós a mi madre y salí firmemente por la puerta.
Ya en el centro comercial, subí por una rampa de color azul que hay nada más entrar. Quería ver todos los escaparates, cotillear todas las tendencias y por supuesto, mirar lo último en zapatos. Llegaba la hora de cierre del centro comercial y yo todavía seguí mirando cosas. ¿Y qué pasó? Que me quedé encerrada. Y como era Navidad, el centro comercial estaba totalmente vacío, no podía salir de ningún modo. Después de varias horas alimentándome de barritas bajas en colesterol, me dediqué a contar cosas: las tiendas, las camisetas, los pares de zapatos, las diademas, las cafeterías... Quería salir de alli, me aburría demasiado.
No penséis que me costó salir mucho. De repente, un escuadrón de la policía, guardia civil y bomberos. Todos venían a por mí. Resultaba que había salido hasta en las noticias. Al final, no había sido una Navidad tan aburrida.

martes, 19 de noviembre de 2013

Hoy recomiendo...

El Lazarillo de Tormes (Anónimo)
Un muchacho con mala vida y pobre va pasando por manos de amos, que le ayudan a formarse en su vida diaria. El ciego y el clérigo son algunos de ellos, también está el hombre que se hacía pasar por rico. El muchacho es muy pícaro y se busca la vida, pues algunos de sus amos no le dan de comer. Engaña a sus amos y manipula baúles para conseguir comida y bebida. Lázaro se forma a sí mismo, y acaba siendo un triunfador casado.


Opinión personal: Me lo tuve que leer obligatorio para clase, y cuando me dijeron el título pensé: "Me voy a aburrir". Pero mi opinión cambió por completo cuando le empezamos a leer. Todos nos reímos muchísimo y cambiamos nuestro punto de vista. Me lo volvería a leer sin dudas. ¿Las mejores partes? El apartado del ciego y el clérigo.

Escenas sin final.

(Se ve una hoguera, dos sillas de camping, y un saco de nubes para asar. Dos os niños se sientan en las sillas, y otro grupo se acomoda en el suelo.)
Martín-Susana, pásame el saco de nubes.
Mónica-Cógelas tú, las tienes bien cerca.
Martín-No te metas en mis cosas. Susana, ¿me puedes pasar la bolsa?
Susana-Que sí pesado. Toma. (Arrastra la bolsa de nubes hasta Martín)
Óscar-¿Tanto te costaba?
Mónica-Yo me voy, no hay quién os aguante.
Daniella-Espérame me voy contigo.
Susana-¿Me quedáis sola? (Se levanta) Siempre igual, yo os tengo que esperar y vosotras os vais a la mínima cosa que dicen los muchachos.
Mónica-Sabes que no los aguanto.
Susana-Ni yo a tus primos, y siempre salimos por ahí con ellos. Me tengo que fastidiar todos los días y vosotras ni un día aguantáis. 
(Mónica y Daniella se alejan. Susana se sienta de nuevo en la silla y se acerca a la hoguera.)
Óscar-Menudas estúpidas.
Martín-Solo te he pedido la bolsa... 
Susana-Se han pasado. No deberían haberse ido.
Martín-La verdad es que sí. ¿Queréis un regaliz?
Óscar-No, no me apetece. ¿Es de los rojos o de los negros?
Martín-De los rojos.
Susana-Yo no quiero. Me he comido media bolsa de nubes yo sola. Estoy reventada.
Óscar-(Se acerca a Martín) Venda dame uno. Así lleno el estómago que casi no he comido.
(Llegan corriendo Mónica y Daniella)
Mónica-Venir, correr. Está pasando algo rarísimo en el campamento.
Susana-No nos interesa. Nos estamos divirtiendo a nuestra manera.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Una pobre chic (Final)

Mi padre me estaba pidiendo a las diez y media de la noche, que quitara las lentejas del fuego se le estaban quemando. No me lo podía creer. ¿Para eso interrumpía mi noche tranquila? ¿Acaso no era lo suficiente mayor para acordarse de quitar el fuego? Menudo irresponsable. Me levanté del sillón con mala gana y fui andando tranquilamente hacia la cocina; ¡Las lentejas rebosaban por la tapa de la cacerola! Usé servilletas, papel higiénico, papel de cocina, periódicos, revistas y hasta viejos apuntes de primero. Nada era capaz de absorber todo ese líquido grumoso. Por mí mejor que se fastidiaran las lentejas, no me gustaba nada como las hacía mi padre; llenas de verduras y migas de pan que se le caían mientras preparaba la comida. Mi madre cocinaba algo mejor, pero a sus arroces no había por donde cogerlos. Miel, huevo, incluso mermelada para un arroz. Me fui a dormir sin preocupación, para comerme eso... me hacía falta un estómago muy hambriento. 
Al día siguiente me desperté sin acordarme de lo que había pasado la noche anterior, ni lentejas ni nada. Mi mente había borrado esos recuerdos que no influían nada en mi vida. Me había levantado de buen humor y como mis padre estaban trabajando, cogí mis ahorros y bajé a la tienda. Unos vaqueros oscuros y estrechos me llamaban desde el escaparate. Entré decidida, llevaba puesto la camisa que me había comprado ayer. Esta vez no me podían negar la entrada. Y no lo hicieron. Entré sin problemas. Era increíble toda esa ropa era fascinante: camisas, chaquetas... Había cumplido mi objetivo.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Teatro corto: Un día en el médico.

Escena 1
(De escenario, una habitación de hospital; música de espera.)
Tocan la puerta.
Dr. Muñoz: (Muy serio) Adelante.
Enfermero: (Con una pequeña sonrisilla) Dr., ha venido un hombre preguntando por usted.
Dr. Muñoz: (Se levanta de la silla) ¿Por mí?
Enfermero: (Abriendo un poco más la puerta) Si, por usted; dice que quiere ver al Dr. Muñoz.
Dr. Muñoz: (Se acerca a la camilla, y se sienta sobre un pequeño taburete) Qué pase.
Enfermero: (Cierra un poco la puerta, y grita) Puede pasar.

Escena 2
Suena la puerta.
Dr. Muñoz: Pase.
Gustavo: (Entra despacio, y saluda  tímidamente con la mano)  ¿Dr. Muñoz?
Dr. Muñoz: Sí, pase.         
Gustavo: (Con voz alegre) ¡Dr. Muñoz! Cuantas ganas tenía de verte.
Dr. Muñoz: (Sorprendido) ¿Nos conocemos?
Gustavo: ¡Pues claro! ¿No me recuerda?
Dr. Muñoz: (Sigue sorprendido) Pues no caigo.
Gustavo: (Claramente) ¡Vamos! Que mala memoria. Soy Gustavo Linte Gómez, fuimos juntos a la universidad.
Dr. Muñoz: (Confuso) No… no recuerdo.
Gustavo: Soy el que incendió el laboratorio, el que hacía siempre las novatadas y el que ponía chinchetas en los sillones de los profesores.
Dr. Muñoz: ¡Gustavo! Han pasado veinte años desde que no nos vemos.
Gustavo: Yo te he seguido los pasos hasta que llegaste aquí, a este hospital.

Escena 3
Dr. Muñoz: (Se levanta del taburete, le acerca una silla a Gustavo, y se sienta en su sillón) Bueno, y qué quieres; tengo mucho trabajo.
Gustavo: Necesito que me hagas un favor.
Dr. Muñoz: (Removiendo papeles y carpetas que hay en la mesa) ¿Y de qué va ese favor?
Gustavo: (Apurado) Tengo algunos asuntillos sucios, y la policía va detrás de mí; Necesito que me ingreses, es la única manera de librarme del veredicto.
Dr. Muñoz: (Con voz serena) Bueno… vale. Te aré algunas pruebas y te ingresaré fingiendo que tienes una conjuntivitis.
Gustavo: Gracias, te debo una.

Escena 4
El Dr. Muñoz, se levanta de su sillón; y le indica que se eche en la camilla.
Dr. Muñoz: (Coge un cuadernillo de notas, y un maletín) Bien, empecemos por una revisión rutinaria (Empieza a apuntar) Temperatura normal, ritmo cardiaco un poco acelerado, respiración relajada, medidas 60-100-36.
Gustavo: Todo bien, ¿no?
Dr. Muñoz: Um… un momento, necesito comprobar unos datos.
Gustavo: Vale… pues aquí te espero.
El Dr. Muñoz, sale de la sala; y vuelve a los 23 minutos.

Escena 5
Dr. Muñoz: (Con cara de tristeza) Gustavo, amigo.
Gustavo: ¿Qué pasa?
Dr. Muñoz: Bueno…
Entra un enfermero.
Enfermero: Doctor, ¿tiene un momento?
Dr. Muñoz: Dímelo ahora.
Enfermero: Se han cancelado todas sus citas de hoy.
Dr. Muñoz: Vale.
El enfermero, sale de la habitación.
Dr. Muñoz: Pues… como decía, tienes  Pancreatitis, Fimosis y un virus estomacal.
Gustavo: ¿Qué?
Dr. Muñoz: Bueno, para abreviar, estás fatal; pero tengo la solución.
Gustavo: ¿Qué solución?
Dr. Muñoz: Tienes un virus raro, que no tiene cura; pero, yo, he encontrado la cura.
Gustavo: Bien, pues aplíqueme el tratamiento.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Teatro corto: La abeja Roma.

ESCENA 1
(De paisaje un campo de margaritas, largo y frondoso, con grandes árboles en su interior; de música una canción relajante a un tono de volumen muy bajo)
Roma vuela por el viento, hasta que, choca con algo.
ROMA: (Aturdida) ¿Eh…, qué ha pasado?
MILCON:(Enfurecido) ¡Eh!, ¿qué haces?
ROMA: ¿Eh…?
MILCON: (Enfadado) Cómo que, qué ha pasado; que te has chocado conmigo, eso es lo que ha pasado.
ROMA:(Arrepentida) Lo… lo…. Siento, iba un poco distraída buscando flores con buen néctar.
MILCON: No me valen tus disculpas; tú eres demasiado joven para saber buscar néctar, pero, nunca hay que distraerse.

ESCENA 2
(De paisaje un campo de margaritas y en el cielo un sol con algunas nubes)
Milcon y Roma dialogan encima de un campo.
ROMA:(Con chulería) A sí viejo, ¿y tú sabes encontrar polen?
MILCON:(Con voz de sabiduría) Mira jovencita, yo estuve en la Guerra del Polen.
ROMA: ¿Y qué es la Guerra del Polen?
MILCON: Oh…, jovencita la Guerra del Polen, fue la lucha entre abejas y avispas, todas querían el polen  del campo de la amapola, pero, ganaron las abejas.
ROMA:(Sorprendida) Ah…., vale, vale; creía que era una de esas guerras con armas.

ESCENA 3
(Paisaje de un campo de margaritas, en el cielo hay nubes; suena una ligera música tranquila de fondo)
ROMA:( Atenta) ¿Y tú me podías enseñar cómo puedo recoger mejor el polen?
MILTON: ¡Claro! Empecemos.
ROMA: Pues, empecemos.
MILCON: Primero, las flores que más polen tienen son las margaritas, recuérdalo.
ROMA: Entendido.
MILCON: Segundo, no hace falta miran para el suelo buscando polen, baja un poco más y te llegará el olor.
ROMA: Entendido.
MILCON: Y tercero, nunca buscando néctar  te equivoques y te metas en otra colmena que no sea la tuya o la abeja reina te matará.
ROMA: Entendido.
MILCON: Ah…, y por último nunca te choques con nadie, hoy he sido yo que solo iba dando un paseo; pero mañana puede ser un abejorro que lleva néctar para la reina y se enfadará contigo.

ROMA: Entendido, muchas gracias nunca más me chocaré.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Una pobre chic (Parte 2)

Empezó a llover y yo no llevaba paraguas; olvidé cogerlo de la mesa del la salita de estar. Corrí hasta la puerta de la universidad y entré. Nadie me esperaba como de costumbre, pero era raro que todo el mundo me mirara. ¿Por qué lo hacían? No sabía la razón y tampoco me importaba, ese tipo de gente no merecía mi indiferencia. 
Cuando acabaron las clases, fui hasta una parada vieja y medio abandonada que hay al final de la avenida. Cogí el autobús número 5, ¿y quién estaba en él? La señora estirada de esta mañana. Cuando la vi se me cambió la cara de color, se me quebró la sonrisa y se me paralizó todo el cuerpo. Me acerqué a ella sin remilgos, no la había podido contestar antes y este era mi momento.
-¿Me recuerdas? Estirada.
-¿Cómo te atreves?
-¿Qué cómo me atrevo yo? Eres tú la que me has llamado pordiosera esta mañana, tú has empezado.
-¿Yo? 
-Tú misma. Te recuerdo perfectamente. 
-Eso es mentira. Lárgate.
Me fui hacía los asientos traseros del autobús y bajé de él en la misma parada en la que había subido esta mañana. Observé la tienda y junto a ella, una tienda de ropa elegante, sin muchos adornos, pero mucho menos lujosa que la que a mí me quitaba el hipo. Entré en ella y me compré una camiseta gris, de tirantes, muy fina, como de seda. Ya tenía algo más chic en mi vestuario. Fui a mi casa, no había nadie, como de costumbre. Me puse un pijama precioso que me regalaron mis primos de Escocia hace unos meses por mi cumpleaños. Corrí hasta el salón para poder echarme en el sofá y de un golpe de mando encendí a televisión justo en la cadena que yo quería. Había un documental de indios, no me interesaba la verdad, pero antes que ver la teletienda... Mi padre me llamó por teléfono justo en el momento en el que mis ojos empezaban a cerrarse. ¿Qué quería?  

sábado, 9 de noviembre de 2013

Una pobre chic (Parte 1)

Al esperar el autobús como todas las mañanas de invierno, pasando frío y llegando tarde a clase; sentí la curiosidad de entrar a una tienda en la que no había entrado nunca: "El paseo". Tienda de lujo donde las haya. Todos los días mientras esperaba el autobús, sentía la curiosidad, más bien, la necesidad de entrar. Crucé la calle, y al dar un paso una mujer me detuvo.
-¿Dónde vas?
-Bueno... esto... quería entrar.
-¿Entrar? ¿A mi tienda? ¿Con esas pintas de estudiante sin dinero? Ni de broma.
-Pero... pero...
-¡Pero nada! No entras y punto. Vete con tus amigos de la parada.
Me dirigí afligida y a la vez llena de rabia. Por qué me tenía que tratar así. Quién era ella. Subí al autobús y me senté al lado de la ventana y podía ver la tienda: cómo entraba gente estirada, bien peinada, y por supuesto, con ropa de marca. Pero, yo, yo no tenía nada de eso.
Tres minutos más tarde, el autobús hizo una nueva parada. En ella entró una mujer alta, esbelta, con una chaquetita de color grisáceo y unos zapatos negros preciosos. A ella si la dejarían entrar a la tienda seguro, pensé. Fui hacia ella y la dije:
-Hola, me llamo Fe.
-¿De fea?
-No, de Fexio. Es un nombre raro de origen hebreo.
-... si quieres te puedo dar unos eurillos para que te quites esa pinta de pordiosera que tienes.
-¿Perdona? Cómo tiene tan poca vergüenza.
-¿Yo? ¿Poca vergüenza? Tú, niñata, que te atreves a dirigirme la palabra.
Indignada, bajé en la siguiente para que hizo el autobús, no era mi parada, pero no quería estar más con aquella mujer. Fui andando hasta la universidad. ¿Era verdad qué llevaba pinta de pordiosera? Tan solo iba un poco desarreglada, una zapatillas azules, unos vaqueros, una camiseta... lo normal. Pero yo, tenía que entrar en esa tienda, a poder ser, sin codearme con gente estirada. Tenía que darle con un canto en las narices a esa señora.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Hoy recomiendo...

Los diez negritos. (De Agatha Christie)
Diez desconocidos son invitados a una isla misteriosa. La invitación proviene de una persona que dice haberlos conocido en el pasado. Una noche, los invitados descubren diez negritos hechos de porcelana, en la mesa del comedor. Todos los invitados son acusados de asesinatos diversos, pero ellos niegan esa afirmación y alegan que fueron distintos accidentes. Los invitados han sido engañados y no pueden salir de la isla. Y son asesinados uno a uno de la misma forma que dice la canción en la que está inspirada parte de la historia. Cada vez que alguien muere, una de las figuras desaparece.


Opinión personal: Me he leído este libro una vez, aunque no le terminé. Tengo muchas ganas de leerle de nuevo. A mi personalmente me gusta mucho, tiene mucho misterio. Y ese es el tipo de libros que a mi me gustan. Creo que os gustará.

Pequeñas escenas sin final (Especulen con el final)

(Se oyen unos pasos en el pasillo. Y se ve a un hombre sentado en un butacón, en el interior de una gran sala de estar)
Marcos.-¡Hombre María! Cuanto tiempo.
María.-(Se acerca a Marcos) Parece que fue ayer cuando terminamos la universidad, y han pasado más de quince años.
Marcos.-Veo que no recuerdas las fechas.
María.-¿Por qué lo dices?
Marcos.-(Se levanta del butacón) Porque hoy, cumple exactamente veinte años desde que terminamos la universidad.
María.-(Sorprendida) ¿Hoy?
Marcos.-Hoy.
María.-¿Cómo lo sabes?
Marcos.-Porque lo sé. Recuerdo las cosas. Pero ya veo... que tú no.
María.-¿Y tú qué sabes? ¿Qué te hace pensar eso?
Marcos.-Que se te ha olvidado ponerte los calcetines.(Ríe)
María.-¡Qué vergüenza!
Marcos.-No pasa nada. Por cierto, ¿cómo has entrado?
María.-Te pica la curiosidad, ¿eh?
Marcos.-No mucho la verdad. Es simplemente... quiero informarme.
María.-Me he cruzado en la puerta con tu hermano. Él si se acuerda de mí.
Marcos.-Yo también me acuerdo.
(Aparece por la puerta Toni)
María.-Precisamente hablábamos de ti. (Dirige su mirada hacia Toni)
Toni.-Pues no habléis más de mí y escucharme.
Marcos.-Qué quieres, pesado.
Toni.-Nada, ahora te fastidias y no te lo cuento.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

La casa de Los Flinders (Parte 3 y final)

No volví a ver nada extraño desde aquel día; no había vuelto a ver a mi vecino. Pero cada día entraba más gente a esa casa. Gente joven, gente mayor, gente de todas las edades entraban sin parar cada mañana, cada tarde, cada noche. Creía que era un tipo de fiesta, de esas que montan los universitarios. Una cosa si ha sido raro desde aquel día: he dejado de ser punky. Ahora me visto con pantalones muy ceñidos y camisetas, o con vestidos de colores estridentes.Y desde el día que dejé de ser gótica todo es mejor en este pueblo: el cielo está más claro, y las nubes ya no tapan al Sol. Todo ha cambiado mucho, ya no es la misma historia de antes, es otra historia. Ya no visito la casa de los vecinos, en realidad sólo miro de vez en cuando, mientras voy pasando para ir al instituto. Me han contado que los que vivían en la casa justo antes que Los Flinders, se llamaban la familia Mors. Era una familia simpática y muy alegre. Por lo visto, dejaron la casa llena de color; y se fueron el mismo día que llegaban Los Flinders.
Y ayer los conocí. Son una familia genial, incluso soy amiga de su hija Martina. Pero me han dicho, que ellos nunca han dejado la casa y claro, como no iba a ser menos. Sin ningún tipo de tapujos, la pregunté a Martina mis dudas.
-¿No habéis dejado nunca la casa?
-No, ni mucho menos. Estamos viviendo en otra casa que tenemos en un pueblo de por aquí cerca.
-¿Y entonces?
Ella sonrió, y yo ingenua me sorprendí al oír su respuesta.
-Están grabando una película; bueno, en realidad, unas cuantas escenas.
Cuando se lo fui a decir a mi madre, ella no se sorprendió. Ella ya lo sabía y no me dijo nada.
Hoy, tres meses después de todo aquello, nos mudamos de nuevo. Nos vamos a Rusbens, otra vez. Mi padre ha decidido que es mejor para todos. Porque aquí mis hermanos no se integran; y yo sí me integro, pero me tengo que mudar igual. Aunque hay dos buenas noticias: La primera que Martina y su familia se vienen a vivir a Rusbens, porque a su padre le han dado trabajo allí. Y la segunda, que cuando hablé con mi supuesto vecino Scoot, me grabaron y he salido en una de las escenas de la película, ahora en mi barrio soy muy popular. Resulta que Matis Risons (así es como se llama el actor que interpretaba a Scoot en la película) es muy alto, y para nada es pálido; es muy moreno, como si hubiera tomado mucho el Sol. ¿La película? Trataba de una familia llamada Flinders, que había sido asesinada por su vecina de enfrente (mi papel, un papel de asesina; aunque en realidad era una pobre joven) yo mataba a los Flinders, aunque en realidad todos se equivocaban en la peli; finalmente, el asesino era el propio Scoot el que los asesina. Un poco rollo la película, la verdad. Pero por lo menos ya e salido en una peli. Algo es algo. Además, luego la película no ha salido a la luz; sólo se la han mandado a todos los actores y al equipo del filme. Pero, por el pueblo se ha corrido el rumor. Y aquí acaba esta historia.

martes, 5 de noviembre de 2013

Las casa de Los Flindlers (Parte 2)

Sentí escalofríos por todo el cuerpo, tenía la necesidad de ver el rosto de mis nuevos vecinos.
-Así es, so... so... soy Meffi, encantada- dije mientras asentía lentamente con la cabeza.
Una mano de color blancuzco, se acercó a mi cara.
-Soy Scoot Flindlers, tú debes ser la vecina de la casa de enfrente, ¿no es así?
-Sí, esa soy yo.
Mientras yo hablaba, él se sentaba en una butaca de color gris que había a mi derecha.
-¿Quieres algo de beber?
-No, gracias.
-Bueno, ¿y a qué se debe esta visita?
-Curiosidad.
-¿Curiosidad? Curiosidad de qué.
-Curiosidad simplemente, no hay un motivo.
Observé como Scoot se iba poniendo cada vez más nervioso, sus ojos mostraban inseguridad y su frente chorreaba gotas de sufrimiento.
-¿Te pasa algo?-pregunté intrigada, intentando sacarle algo de información.
-No, ¿qué iba a pasar? Tengo calor, simplemente eso, tengo calor; no te creas que esta gabardina es de seda, es de piel y da mucha angustia.
-Puedes quitártela.
-Sí, va a ser lo mejor.
Scoot se desabrochó  la gabardina, la colocó en un perchero de madera oscura y se quedó vestido con una camisa de color claro y unos pantalones de color gris. Se dejaba ver unas líneas negras en el pecho, como una especie de tatuaje. 
-¿Es un tatuaje?-le pregunté sin ningún tipo de pudor.
-No tengo ningún tatuaje, márchate de aquí ahora mismo. Tengo cosas de hacer.
-Vale, siento si te ha molestado.
Scoot me acompañó hasta la puerta, y me la cerró en mis narices. Asombrada por su reacción, caminé con la mirada baja hasta la puerta de mi casa. Pero, justo cuando esta enfrente de ella, pensé: "¿Qué cosas tendría que hacer?" Me dirigí a su ventana y observé como una lámpara de araña y un teléfono viejo, habían aparecido de la nada. Cuando yo había estado dentro en la misma sala, no estaban ahí; estaba totalmente segura. ¿Qué estaba pasando?

Nueva Sección: Hoy recomiendo...

Canciones para Paula (De Blue Jeans)
Paula, es una chica de unos diecisiete años que chatea con un periodista llamado Ángel. Después de unos meses hablando por el chat, se citan para conocerse. Paula está nerviosa, y Ángel no llega; ella, desilusionada, decide ir a tomar una bebida a una cafetería de esa zona. Allí conoce a Alex, un chico encantador que está leyendo el mismo de ella; el amor surge entre ellos. Paula, se deberá debatir entre el amor de Ángel y el de Alex.

Opinión personal:
Le leí hace unos meses y aún lo recuerdo. Un libro entretenido, y con el que pasar largas tardes de lluvia y frío en invierno y otoño. Confío en que les guste.

La casa de Los Findlers (Parte 1)

Todo empezó el día en el que llegamos aquí, a Rusbens Era un día soleado cuando salimos de Trivan. Fueron cuatro horas de largo viaje, acompañada en el asiento de atrás de la furgoneta con Sami, mi hermano pequeño; torturada por el grito de las mellizas, y por el ruido de los coches. Ese olor a gasolina me machacaba los pulmones. Pero cuando cruzamos el cartel de bienvenida a Rusbens, el sol se apagó lentamente, las nubes taparon el cielo, y una niebla espesa empezó a cubrir los pisos más altos de los edificios. Era siniestro.
Cuando llegamos a nuestra nueva casa, me pareció vieja y lúgubre; pero a la vez me encantaba, me parecía acogedora y misteriosa, justo como a mí me gustan las cosas. Esperaba que en ese pueblo, no me miraran de forma extraña: por mi manera de vestir, y mi forma misteriosa de hablar, en fin, por ser diferente. Soy punky.
Pero en eso me equivocaba; han pasado tres años desde aquel día y la gente me sigue mirando raro.
Pero todo ha cambiado hoy. Precisamente hoy, la casa de en frete ha sido ocupada por una nueva familia más pequeña que la mía. Me he ido a presentar, y he tocado la aldaba blanca con forma de mano. Me ha abierto un hombre viejo y entrajetado.
-Buenos días, ¿qué desea?-me saludó erguido.
-Buenos días, soy la vecina de la casa de en frente, me llamo Meffi.-respondí con timidez- me gustaría hablar con algún miembro de la familia.
-El único que está ahora mismo en la casa, es el hijo mayor de la familia, el señorito Scoot. Enseguida le digo que baje, pase por favor.
-Muchas gracias.
Entré despacio, observando todos los detalles: los cuadros pintados con esa delicadeza, el tapizado de las sillas y la pintura de color gris, que impregnaba las paredes de todo el cuarto.  Me senté en un sillón de color verde oscuro, y observé como una sombra bajaba por la gran escalera de mármol que había justo en frente de mis ojos.
-Creo que eres mi vecina, ¿no es así?-dijo una voz que procedía de la sombra que bajaba las escaleras.

lunes, 4 de noviembre de 2013

La lluvia (Poesía)

Como perlas claras,
sobre cielo coloreado;
caen las gotas de agua,
sobre los coloridos prados.

Amapolas y violetas,
recubren los campos,
aquellas bonitas dehesas,
que hacen de lienzo blanco.

La playa (Poesía)

La playa y el mar,
se alejan cercanos,
entre viento y arena,
por Sol me decanto.

Que calle la Luna,
mi cuerpo mojado,
que aleje mi vida,
el Sol acalorado.


El campo al anochecer (Poesía)

El campo al anochecer,
está frío y sonrojado,
tiene ganas de florecer,
y crece malhumorado.

La lluvia y los vientos,
acaban templando,
la guerra entre campo y prado,
entre semilla y arado.


¡Un "Hola" a todos!

Estudiante de la ESO en Navalmoral de la Mata. Original, espontánea y divertida, orgullosa de ser quien soy. Os doy la bienvenida a mi blog literario. El típico lugar en el que poder leer y tomarte un rato de descanso después del trabajo, o simplemente en tus ratos libres. Espero que disfrutéis con lo que vaya escribiendo. 
¡BIENVENIDOS!