miércoles, 22 de enero de 2014

Un asesinato en la nobleza. (Parte 4)

-Sé lo poco que he podido escuchar.
-¿Y qué es ese poco?
-Pues, que hay mucho dinero de por medio, y que Lord Marrior le dejó una gran herencia en vida a Lord Yarryd. Y no creo que Lord Yarryd se lo haya quedado a Lady Yarryd.
-¿Y a quién si no?
-Pues está clarísimo, a sus amantes.- interviene Lady Trismost.
-Puede ser, pero eso lo has dicho tú. Yo solo sé que hay mucho que descubrir en ese testamento.
-Nos tenemos que ir, pero si no le importa llámeme si descubre algo sobre esto. Muchas gracias por la información.
-No hay que darlas, hombre.
Los cinco, salen de la taberna y discuten en la calle.
-Nunca habría imaginado que Lord Yarryd le era infiel a Lady Yarryd.-dice Lady Dollin.
-Se veía venir. Ya no eran los mismos que se casaron hace doce años.
-Eso no es asunto nuestro. Tenemos que descubrir quién mato a Lord Yarryd.
En ese momento llega el detective Leonard.
-¿Qué hacen ustedes aquí? Les dije que no se metieran en mis asunto.
-Como puede observar, no le hemos hecho ni caso.
-¿Me vacila?
-No, no. En ningún momento faltaría el respeto a un inspertor tan inteligente.-dice Lord Waster irónico.
-Bueno, ya está bien. ¡Detenidos!
-¿Nosotros? Anda anda, vete a investigar y déjanos en paz, inspectorucho de pacotilla.
El inspertor se da la vuelta indignado, y entra en la taberna del llano.
-Tenemos que saber qué pone en el testamento.
-Pero hasta dentro de seis, no lo sabremos. Lady Yarryd ha dicho que quiere pasar el cumpleaños de Lord Yarryd sin testamentos.
-Habrá que esperar. Pero hasta entonces podemos buscar a las amantes de Lord Yarryd.
-Estoy de acuerdo. Hablaremos con ellas. ¿Pero cómo conseguiremos saber quiénes son?
-Fácil, dejarme un móvil.
-¿Para qué?
-Tú dejamele.
Lady Prinfil le deja el móvil a Lord Waster.
-Ahora... buscamos la localización y... listo.
-¿Ya?
-Sí. Mirar quién es una de las amantes...
-¡La Señora Richan!
-Vamos a verla ahora mismo.
Todos pasean hasta las colinas, donde se encuentra la casa de la Señora Richan. 
-¿Emily?-pregunta Lady Prinfil.
-¡Lady Prinfil! Cuánto tiempo. 
-Emily, supongo que se habrá enterado.
-¿De qué?
-De la muerte de Lord Yarryd.
-¡Qué!
Emily empieza a sentir un mareo.
-Cre... creía que lo sabías.
-En estas colinas, nadie se entera de nada.-dice Emily mientras se recupera del vahído.
-Lo siento.
-Yo no tenía nada que ver con él.
-¿Estás segura de lo que acabas de decir?
-Segurísima.
-Pues mientes, Emily. Érais amates. Lo sabemos.
-¿Lo sabéis?
-¡Lo sabemos!-dicen todos a coro.
-Pues... sí. Lo reconozco.
-¿Sabes si eras la única?
-Creo que no; había alguna más. Yo sólo quería estar con él. Pero él, no quería dejar a Lady Yarryd.
-Eran felices.
-No, no lo eran. Pero las herencias es lo que tienen. Sólo estaban juntos por eso.
-¿Qué intentas decir con eso?
-Que Lady Yarryd también era infiel.
-Eso será imposible de rastrear digitalmente.
-Ellos, no eran felices. Pero, en el fondo, Lord Yarryd sentía algo por ella. Ese era otro de los motivos por el que no se dejaban.
-¿Qué tienes ahí?-dice Lord Minser.
-Es una carta. Un día Lord Yarryd vino a casa a verme. Aquel día vino muy nervioso, como si estuviera enojado por algo. Al salir, se le cayó esta carta. Pensaba dársela la próxima vez que viniera a verme, pero eso no ha ocurrido. 
-¿Y qué pone en la carta?-dice intrigada Lady Trismost.

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