jueves, 15 de mayo de 2014

La televisión.

De cualquier sitio venimos,
y todos frente a ella sentados
coincidimos. 

A veces, sin quererlo, 
con algunos programas y series
dormimos.

¿Y qué esperan las cadenas?
¿Qué aguantemos todo el día?
Esas publcidades eternas, 
o esas repeticiones continuas.

En el fondo nos gusta.
Pasarnos horas y horas si ver nada,
aunque solo fueran anuncios,
la veríamos de todas formas.

Aunque siempre 
viéramos el mismo capítulo,
una y otra vez,
seamos realistas:
No la dejaríamos de ver. 

Por algo decimos que hay crisis 
y que hay que ahorrar,
pero es el único aparato,
que jamás veremos apagar.
Porque en el fondo entretiene,
del más común
al más singular.

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