domingo, 15 de diciembre de 2013

Una historia.

Cuando escribo,
 espero contar una historia,
no mía, ni mucho menos,
una historia ficticia,
 que se crea a partir de imágenes mudas,
que se reproducen en mi cerebro.
Imágenes que yo plasmo en un papel,
un papel que se rompe con el tiempo,
en el que la historia cobra vida,
y se crea un mundo paralelo,
pero esas imágenes y esa historia,
nunca paran de dar vueltas por mi cabeza,
son parte de mí.

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