Al llegar las doce,
de vuelta a casa.
Llegó medianoche,
y no queremos que nos pillen,
con las manos en la masa.
Los robos se acaban,
salen los ladrones.
Lo policías salen,
y en fila marchan.
Cogen a los ladrones,
y los llevan a la cárcel.
Y sin más dilataciones,
se acaban las discusiones.
Mientras nosotros vemos,
desde el burladero,
en casa tranquilitos,
los problemas callejeros.
La gente se juega la vida,
y nosotros tan contentos,
esperando a que llegue la mañana,
y se encienda el mundo entero.
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